
Cuanto tiempo tratando de entender al tiempo, ese que a veces se cuenta con días o a veces con lágrimas. Cuantas palabras dejadas volar en el cielo, o en la orilla de un río, o en el mar. O tan solo en una ventana mojada por la lluvia de otro día gris, de los tantos lejos de ti. Palabras que siempre terminaban con tu nombre, pidiendo que vuelvas; palabras en forma de preguntas sin respuestas, palabras de consuelo en donde eras feliz, sin saber si lo eras. Media vida viviendo de recuerdos, medio camino tratando de caminar, toda mi historia en el. Partiste más rápido que la primavera y no me dejaste decir adiós. Viajaste de un sueño a otro, conociendo tierras, idiomas, personas. Y yo siempre acá, esperando… por si regresabas. Duro ha sido el camino lleno de golpes, larga la espera levantándome sin renunciar. Cuantas noches sin poder dormir imaginando poder acariciarte, soñando verte dormida entre mis brazos, tu cabeza sobre mi pecho y mis brazos abrazándote fuerte, tan fuerte, hasta quedar sin fuerzas y así dormirme. Cuantas sonrisas soltadas pensando que eras tú la que me hacías sonreír. Y esas lagrimas que se perdieron entre mi cama, cuando mil beses pensé no volverte a ver. Solo me cuesta serrar mis ojos y ahí estas. Hoy solo duele la palabra tiempo, solo eso. Hoy desperté cuando golpearon mi puerta, me levante y fui a abrir. Alguien me dio una cajita, me pidió que la cuidara, que lo que lleva dentro es todo lo que ha juntado por mucho tiempo. Le pregunte que era y solo respondió que ya lo entenderé. Se marcho, y con esa cajita entre mis manos me senté en mi cama. La abrí, y solo en el fondo un trozo de papel como arrugado y luego planchado, lo agarre y no necesite leerlo solo lo sentí. Era un trozo de aquella ultima carta que te escribí, “te quiero mas que a mi vida, y siempre estarás en mi corazón; hoy tengo que dejarte bolar, el dolor me invade por completo, pero no es un adiós solo un hasta pronto”. Levante mi cabeza y ahí estabas, nuevamente delante de mi. Me tomaste de la mano, me ayudaste a pararme, me abrasaste, me miraste a los ojos y seguía sin aceptarlo, sin entenderlo. Todo cambio en mi vida en un segundo. Esa niña de que sus palabras eran canciones, esa niña de cabellos de oro, de mirada tierna y de caricias tan suaves, ahí estaba, solo con el tiempo entre nosotros. Hoy ya no existe nada que nos separe, volvemos a tomarnos de la mano para juntar nuestros caminos, ya todo tiene un sentido, ya somos lo que siempre soñamos ser.
Me conoces y yo a ti. Muchos años lejos y… sabemos más de lo que jamás podríamos saber. Falta tiempo y a la vez sabemos que no nos va a sobrar, para recuperar lo perdido, para amarnos hasta el final. Gracias por volver y esta vez no va a ver una ultima carta; hoy estas aquí y yo ahí, solo un suspiro mas, una pelea ultima por vencer y ya, solo quedara luchar por ti y por mi, por el futuro juntos, por siempre, por jamás.
F.M.