martes, 11 de mayo de 2010

Esta vez


Esta vez te vi y no tan bien, preocupado, nervioso, asustado. Vi en tu mirada la necesidad de escapar, de huir de algo o… de alguien. “todo bien ¿?” “sisi”, y fueron mas rápidas tus palabras que la misma incógnita. La mirada llena de miedo, la voz temblorosa, las manos trenzadas, inquieto, como perdido. Te deje seguir pero sin perderte, caminaste sin rumbo, te detenías y… nuevamente seguías hacia donde ni tu sabias ir. Se me pasaron tantas cosas por la cabeza para entenderte, y recordé que a veces ni nosotros mismos sabemos para donde marchar. Tomaste un bus y casi que nos chocamos al subir; y no te diste cuenta. La hora en el reloj cambió tantas beses que las calles se hacían números ya. Nos bajamos en el mismo lugar que subimos. Volviste a tu casa, suspiraste fuerte mente como tomando coraje. Y ahí te deje solo. Por la mañana nuevamente fui en tu encuentro, escondido tras de un árbol para que no notes mi presencia, dejaste tu casa y como un barco a la deriva saliste por la ciudad. No se cuantas beses me dieron ganas de pararte, preguntarte por que!, a donde! Nada se veía como normal pero… que es normal y que no lo es? Eras como un extraño para mí, o simplemente eras solo tú y nunca me había detenido a observarte? Te sentaste en una plaza llena de niños que mirabas y sonreías, como que te recordabas a ti mismo, quien sabe. Quise sentarme a tu lado en ese banco, pero nuevamente, otro destino se interpuso entre nosotros. A veces me pregunto porque la gente busca respuestas en donde saben que no las están, será por miedo a saber la verdad de lo que busca? O solo por idiota que no logra ver que lo que busca esta dentro de uno mismo?
Y otro día entero caminado tras de ti, siguiendo sin entenderte o… sin entenderme. Cada vez caminaba mas cerca de ti, los pasos se semejaban mas a los tuyos y aunque cerrara mis ojos, ya sabia a donde te dirigías y por que. Las ruinas de un viejo puerto sobre el río, fueron la última parada de la tarde. Esta vez, supe que necesitabas estar solo. La soledad no es más que un estado de unión para uno mismo, aunque cueste y duela vivirla.
Llego una noche mas y ahí estaba, acostado sin poder dormir, y si en vez de yo seguirlo a el, era al revés? El que necesitaba respuestas era yo y a quien seguía era a mi mismo? Y si no era a mi mismo, y si buscaba esas respuestas en alguien que no sabía nada de mí? Y si temblaba y estaba asustado era porque el que le mostraba temor era yo? Me di cuenta que la vereda donde lo esperaba cada mañana era mi propia vereda, la soledad que le di, era solamente el respiro para seguir adelante en el día siguiente. Hay tantas cosas que uno duda de si mismo, tatas cosas a las que se tiene miedo y a veces trata de escapar, sin conseguirlo. Lo que es para uno, tarde o temprano te das cuenta que nadie, podrá hacerlo ni decidirlo por ti. Las horas pasan y junto a ellas los días, los meces, los años y cuando entiendes al tiempo, lo empiezas a disfrutar cada vez más.
Y como tantas otras beses, hoy me veo hablando conmigo mismo, preguntando y respondiendo o simplemente… intentando. Algo mas me enseño la vida hoy de la misma manera que me viene enseñando cada día; si no sabes quien eres y que quieres, vivirás la vida a la deriva, buscando respuestas en los ojos de otras personas, en el silencio de un extraño, o en la narración de un solitario.

F.M.

sábado, 1 de mayo de 2010

Esperar


Esperar, a beses pasas una vida esperando algo, o a alguien y cuando quieres pensar, ya no te acuerdas ni que esperas. Te detienes, miras para atrás, te echas la culpa y a la vez te la quitas dándosela a alguien más. Te despiertas, vives la vida, te sientes vivo por hacer tal vez aquello que una vez dijiste “eso no”, disfrutas, sabes que todo esta bien en ese momento y ahí, nuevamente, te encuentras esperando de nuevo.
Te das cuenta que la vida es una espera continua, a beses dulce, a beses amarga. Soportas y muchas beses te señalan por ello, tu te dices que todo esta bien, que es el tiempo que tienes que pagar, la conciencia te da tregua y descargas la tristeza de que eso no llega con alguien que no tiene tu culpa; tu sufres nuevamente, esa persona sufre, y eso que esperas, sigue sin llegar. Una sonrisa en tu cara engañando una y otra vez que, hasta cuando miras un espejo logras engañarte a ti mismo.
El tiempo, ese enemigo continuo, que en los buenos momentos pasa tan rápido y que nunca es suficiente y cuando llegan los malos, pasa tan lento, los relojes controlados por tortugas pidiendo permiso para descontar cada segundo, te hacen volverte esclavo de esto que le decimos tiempo. A beses se logra tanto en tan poco tiempo, a beses no consigues ni siquiera saber quien eres. Buscas hacer cosas que te llaman para distraerte por el día, en la noche vuelves, te acuestas, y ahí esta, como prendido en el techo. Muchas beses cuesta pensar porque, pero no sabes ni el que es ese porque. Salir a buscar algo y encontrarte a ti mismo… perdido, entras al lugar que antes de entrar, sientes que no esta ahí, pero tu ayer estabas tan lejos y hoy estas aquí, porque no ha de estar eso ahí ¿? Entras y sales mas perdido que antes. Haces y deshaces y solo te olvidas de que el tiempo sigue pasando. Y otra vez te encuentras en el dulce color de la espera que hace mucho tiempo, sigues caminando.
La verdad es que a beses esperamos simplemente la espera, porque nos segamos a la triste realidad, de que eso que esperamos, pertenece a alguien mas o simplemente… nunca existió.
F.M.