
Esperar, a beses pasas una vida esperando algo, o a alguien y cuando quieres pensar, ya no te acuerdas ni que esperas. Te detienes, miras para atrás, te echas la culpa y a la vez te la quitas dándosela a alguien más. Te despiertas, vives la vida, te sientes vivo por hacer tal vez aquello que una vez dijiste “eso no”, disfrutas, sabes que todo esta bien en ese momento y ahí, nuevamente, te encuentras esperando de nuevo.
Te das cuenta que la vida es una espera continua, a beses dulce, a beses amarga. Soportas y muchas beses te señalan por ello, tu te dices que todo esta bien, que es el tiempo que tienes que pagar, la conciencia te da tregua y descargas la tristeza de que eso no llega con alguien que no tiene tu culpa; tu sufres nuevamente, esa persona sufre, y eso que esperas, sigue sin llegar. Una sonrisa en tu cara engañando una y otra vez que, hasta cuando miras un espejo logras engañarte a ti mismo.
El tiempo, ese enemigo continuo, que en los buenos momentos pasa tan rápido y que nunca es suficiente y cuando llegan los malos, pasa tan lento, los relojes controlados por tortugas pidiendo permiso para descontar cada segundo, te hacen volverte esclavo de esto que le decimos tiempo. A beses se logra tanto en tan poco tiempo, a beses no consigues ni siquiera saber quien eres. Buscas hacer cosas que te llaman para distraerte por el día, en la noche vuelves, te acuestas, y ahí esta, como prendido en el techo. Muchas beses cuesta pensar porque, pero no sabes ni el que es ese porque. Salir a buscar algo y encontrarte a ti mismo… perdido, entras al lugar que antes de entrar, sientes que no esta ahí, pero tu ayer estabas tan lejos y hoy estas aquí, porque no ha de estar eso ahí ¿? Entras y sales mas perdido que antes. Haces y deshaces y solo te olvidas de que el tiempo sigue pasando. Y otra vez te encuentras en el dulce color de la espera que hace mucho tiempo, sigues caminando.
La verdad es que a beses esperamos simplemente la espera, porque nos segamos a la triste realidad, de que eso que esperamos, pertenece a alguien mas o simplemente… nunca existió.
Te das cuenta que la vida es una espera continua, a beses dulce, a beses amarga. Soportas y muchas beses te señalan por ello, tu te dices que todo esta bien, que es el tiempo que tienes que pagar, la conciencia te da tregua y descargas la tristeza de que eso no llega con alguien que no tiene tu culpa; tu sufres nuevamente, esa persona sufre, y eso que esperas, sigue sin llegar. Una sonrisa en tu cara engañando una y otra vez que, hasta cuando miras un espejo logras engañarte a ti mismo.
El tiempo, ese enemigo continuo, que en los buenos momentos pasa tan rápido y que nunca es suficiente y cuando llegan los malos, pasa tan lento, los relojes controlados por tortugas pidiendo permiso para descontar cada segundo, te hacen volverte esclavo de esto que le decimos tiempo. A beses se logra tanto en tan poco tiempo, a beses no consigues ni siquiera saber quien eres. Buscas hacer cosas que te llaman para distraerte por el día, en la noche vuelves, te acuestas, y ahí esta, como prendido en el techo. Muchas beses cuesta pensar porque, pero no sabes ni el que es ese porque. Salir a buscar algo y encontrarte a ti mismo… perdido, entras al lugar que antes de entrar, sientes que no esta ahí, pero tu ayer estabas tan lejos y hoy estas aquí, porque no ha de estar eso ahí ¿? Entras y sales mas perdido que antes. Haces y deshaces y solo te olvidas de que el tiempo sigue pasando. Y otra vez te encuentras en el dulce color de la espera que hace mucho tiempo, sigues caminando.
La verdad es que a beses esperamos simplemente la espera, porque nos segamos a la triste realidad, de que eso que esperamos, pertenece a alguien mas o simplemente… nunca existió.
F.M.
Profundo y real, tan humano como el tiempo. No hay que esperar, existe un s ... Ver másólo tiempo: el aquí y ahora. La mente continuamente nos tiende trampas y una de ellas es hacernos creer que hay algún lugar donde llegar y un tiempo mejor para nuestras esperanzas. EL círculo es perverso y perfecto. Las pequeñas cosas que uno disfruta ocurren cuando la mente no participa en ellas y si uno es lo bastante observador se dará cuenta que el tiempo es hijo de la mente. Los momentos agradables de la vida no son fugaces son eternos; suceden cuando la mente se detiene en juzgar y preguntar , así el tiempo deja de existir. La pregunta es la siguiente: como lograr que la mayor parte de nuestra vida la mente sólo haga lo que nosostros le dictemos. Radicase ahí la verdadera sabiduría.
ResponderEliminarSaludos
P/D Para que vayas corrigiendo las cosas buenas que escribís: es " a veces" y no " a beses"
Un abrazo